No es falta de fuerza de voluntad
Estas conductas pueden salir solas, o venir con un impulso difícil de frenar.
Las conductas repetitivas centradas en el cuerpo son comportamientos repetitivos dirigidos al propio cuerpo, como tirarse del pelo (tricotilomanía), pellizcarse la piel (dermatilomanía, a veces llamada trastorno de excoriación), morderse las uñas, los labios y los carrillos. Hay quien las hace casi sin enterarse, mientras lee, ve la televisión o se concentra en otra cosa. Y hay quien nota antes una tensión o un impulso que va creciendo, un alivio durante o después, y a veces una oleada de vergüenza o de frustración al darse cuenta.
Tome la forma que tome, no es simplemente una falta de fuerza de voluntad o de autocontrol. Es un patrón aprendido real, en el que el sistema nervioso ha llegado a apoyarse, igual que ocurre con otros hábitos automáticos.
Los desencadenantes varían de una persona a otra, y pueden ser la tensión, la ansiedad, el aburrimiento, ciertas sensaciones concretas, o sencillamente un patrón que se ha vuelto automático de tanto repetirlo. No todo el mundo tiene el mismo desencadenante, y es completamente normal no saber con exactitud por qué empezó.