Dar lo mejor de ti, en cualquier situación

Hipnoterapia para la confianza y el rendimiento

Ya sea en el campo, delante de un público, en una reunión o simplemente en la confianza de cada día, la falta de seguridad rara vez se arregla con un «relájate y ya está». La hipnoterapia trabaja con los patrones automáticos que hay debajo, para que salga a la luz una versión tuya más firme y más capaz.

Una golfista se prepara para el putt ante el público, en un momento de presión

Por qué existe esta categoría

La confianza es un patrón, no un rasgo fijo.

Las dudas sobre uno mismo y los nervios ante el rendimiento pueden aparecer en el deporte, en el trabajo, al hablar en público, en situaciones sociales o simplemente como una sensación persistente de no dar la talla. Más que problemas separados, son el mismo patrón de fondo asomando en áreas distintas de la vida, una respuesta automática a la que la fuerza de voluntad consciente rara vez llega.

La hipnoterapia puede ofrecer una manera de trabajar con ese patrón y ayudarte a construir una idea más firme y más asentada de lo que eres capaz de hacer, que te acompañe en las situaciones que más te importan.

El deporte y el juego mental

El golf, y el arte de quitarte de en medio.

Me preguntan por el deporte más de lo que cabría imaginar, y casi nunca es la técnica lo que falla. Es la capa mental que se le pone encima. Bajo hipnosis la mente se vuelve más receptiva a la sugestión, y eso la convierte en una manera útil de ensayar un gesto, ganar confianza, apaciguar los nervios de la competición y reconstruir un movimiento que se ha enredado de tanto pensar en uno mismo. El golf es el ejemplo evidente. Es un juego lento, con demasiado tiempo para pensar, y un swing que se descompone en cuanto intentas dirigirlo conscientemente. Los yips en el green son la muestra más pura: un golpe sencillo que puede abandonar a un jugador competente, muchas veces porque anticipar el fallo le ha cambiado, sin darse cuenta, la manera de moverse. La hipnoterapia puede ayudarte a soltar el resultado, asentar una rutina tranquila y repetible antes de cada golpe, y volver a ese estado absorto y automático que los golfistas llaman estar en la zona.

Hay investigación detrás de esto, aunque es de pequeña escala. En 2000, Pates y Maynard probaron una intervención con hipnosis en tres golfistas. Los tres mejoraron en los golpes de chip y describieron estados de flow más intensos, y el rendimiento volvió a bajar cuando la intervención se interrumpió. Pates ha publicado después trabajos de caso único parecidos con profesionales veteranos del European Tour y del PGA Tour. Son estudios pequeños y no grandes ensayos, así que nos dicen qué les pasó a esos golfistas en concreto, no lo que le pasará a todo el mundo.

Entre los profesionales, el ejemplo mejor documentado es Tiger Woods. Se ha contado mucho que desde niño trabajó con el doctor Jay Brunza, psicólogo y amigo de la familia, que usaba la hipnosis para ayudarle a sostener la concentración y dejar fuera las distracciones. Fuera del golf, el boxeador irlandés Steve Collins fue portada en 1995 cuando llegó a su combate con Chris Eubank después de trabajar con el hipnotizador Tony Quinn, y de Mike Tyson se ha dicho que recurrió al hipnotizador John Halpin como parte de su preparación. Son relatos publicados, no algo que yo pueda verificar, y ninguno es una promesa de lo que la hipnoterapia hará por ti. El patrón es sencillamente este. El trabajo no está ahí para añadirte capacidad. Está para que los nervios y el exceso de pensamiento no se interpongan entre tú y la capacidad que ya tienes.

Rendimiento en el deporte, en la empresa y en la vida

Los mismos nervios, en escenarios muy distintos.

El mismo enfoque sirve siempre que a alguien perfectamente capaz lo tumban los nervios, el exceso de pensamiento o un despiste. Estas son las situaciones que suele traerme la gente.

Deporte

  • Deportes de precisión donde los yips son frecuentes: golf, snooker, dardos, tiro con arco, tiro al blanco y tiro al plato, bolos
  • Jugadas a balón parado bajo presión: la patada a palos en rugby, los penaltis en fútbol, el saque en tenis, batear y lanzar en críquet
  • Deportes con jueces, donde el aplomo se nota: gimnasia, saltos de trampolín, patinaje artístico, doma clásica y salto de obstáculos
  • Deportes de resistencia, para el ritmo, la incomodidad y ese punto en el que casi todo el mundo empieza a aflojar
  • Volver a montar después de una caída, y los nervios que duran más que la lesión
  • Mantener la motivación durante una rehabilitación larga

Empresa y trabajo

  • Las ventas, desde la resistencia a coger el teléfono y el miedo al rechazo hasta sostener tu precio y aguantar un silencio
  • Negociar y afrontar conversaciones difíciles
  • Hablar en público, hacer presentaciones y defender una propuesta
  • Entrevistas, pruebas de selección y comités de promoción
  • El síndrome del impostor, y las dudas sobre uno mismo después de un ascenso
  • Dejarlo todo para después, el perfeccionismo y quedarse atascado ante una decisión
  • El estrés laboral, el agotamiento y desconectar al final del día

Escenario y estudios

  • Músicos, cantantes, actores y bailarines: el miedo escénico, los nervios de una audición y los blancos de memoria
  • Exámenes, el estudio y la defensa de la tesis
  • El examen de conducir y conducir con nervios
  • Los discursos de boda y hablar en una celebración familiar
  • Hablar en voz alta en otro idioma, que a mucha gente de aquí le cuesta más de lo que esperaba
  • Las videollamadas, salir en cámara y coger el teléfono

¿Lo hablamos?

Primero hablamos.

Te explico cómo funciona todo y me preguntas lo que quieras sobre ganar confianza o rendir al máximo.

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