El duelo no es el enemigo
El duelo es amor sin sitio adonde ir. Merece espacio, no soluciones.
El duelo es la respuesta natural y necesaria ante una pérdida. No es una enfermedad. No es señal de debilidad. Es la medida de lo que importó y, en ese sentido, hay algo en él que merece honrarse.
Casi todos los duelos, con tiempo y en las condiciones adecuadas, se mueven. Cambian de forma. Lo que antes era insoportable se convierte poco a poco en algo que se puede llevar, y a veces en algo que enriquece la manera de vivir y de querer.
Pero el duelo no siempre se mueve como esperamos o como querríamos. Puede quedarse atascado, encerrado en bucles de dolor, de culpa o de asuntos emocionales sin cerrar. Puede quedar tapado, aplazado, o complicado por circunstancias que impidieron vivirlo del todo en su momento. Puede alargarse más de lo que la gente de alrededor entiende, y dejar a quien lo vive aislado con una pérdida que sigue en carne viva.
La hipnoterapia no mete prisa al duelo ni lo trata como un problema que arreglar. Lo que puede hacer es ofrecer un espacio silencioso y protegido donde el duelo pueda salir, ser sostenido y, cuando llegue el momento, empezar a moverse.